25/10/09

El Gobierno reduce un 26% el presupuesto del CIEMAT


Los organismos públicos de investigación (OPI) destacan como unas de las grandes víctimas del recorte propuesto para ciencia en el proyecto de Presupuestos del Estado del año que viene. Hay que tener en cuenta que sólo el mayor de los OPI, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), genera en torno a la mitad de la actividad científica en España. Los siete organismos suman para 2010 un presupuesto de 1.341 millones de euros, un 14,7% menos que el año pasado.

Pero los recortes son cuantiosos y los fondos de este año tampoco son notables. Los OPI son: el CSIC, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Sufren los mayores recortes el IGME (-29%) y el Ciemat (-26%). El ISCIII sufre un recorte del 16,3% y el CSIC, del 13,6%.

El presupuesto presentado el martes por el Gobierno indica que Ciencia e Innovación, que dirige Cristina Garmendia, pierde un 15% en gastos no financieros. En el cómputo global del I+D+i, que incluye actuaciones de varios ministerios, se refleja la reducción de un 3,1%. La diferencia se debe a que la partida global incluye los créditos, un recurso dirigido especialmente a las empresas, ya que ni los científicos, ni los OPI, ni los investigadores de las universidades recurren a ellos, con alguna excepción. Es un recurso que el Gobierno de Zapatero criticó a los anteriores Gobiernos de Aznar y prometió no repetir.

Los científicos no obtienen beneficios económicos de su trabajo con los que restituir los préstamos, por lo que la ciencia se financia con subvenciones (con evaluación rigurosa para la selección de proyectos y de los resultados). En los presupuestos de Ciencia e Innovación, el Capítulo 7, que cubre los proyectos científicos competitivos, suma 1.497 millones de euros, mientras que el capítulo 8 de activos financieros (créditos, que se conceden con una evaluación de criterios más difusos y pueden no ser devueltos) asciende ya a 3.219 millones de euros.

El desglose de las grandes cifras del proyecto de presupuestos para los Organismos Públicos de Investigación (OPI) desvela una perspectiva especialmente complicada para el año que viene, si los números no varían en el documento definitivo. Por ejemplo el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas) sufre una reducción de un 26% (de 116 a 86 millones de euros). Pero al entrar un poco en detalle es cuando se vislumbra el alcance del recorte presupuestario. Casi 51 millones y medio del total se consume en pagar al personal, una partida que no se puede recortar y que, aún siendo básicamente similar a la de este año, supone en 2010 un 59% del total, frente a un 44% este año.

Entonces, ¿dónde están las reducciones? Pues en los capítulos de gastos corrientes (en torno a un 40% menos que este año), con los que no sólo se pagan el teléfono del centro, la luz y el mantenimiento de las instalaciones, sino también los productos consumibles para los laboratorios, los gastos de publicaciones científicas, los viajes a congresos y visitas a empresas, etcétera. Otro capítulo presupuestario seriamente afectado (un 61% de reducción para el año que viene) es el de inversiones, con el que se compran equipos y se hacen contratos. El panorama es duro para el Ciemat, que se ocupa de I+D de energía -muy especialmente renovables-, un sector clave en la economía.

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