17/7/08

La NASA crea un mapamundi de zonas privilegiadas para energía eólica marina


La búsqueda y el desarrollo de energías alternativas al uso de los combustibles fósiles es una constante en un momento en el que la subida de los precios del petróleo y los datos cada día más duros sobre el calentamiento global forman ya parte, o casi, de nuestro día a día. Para avanzar en esos nuevos desarrollos, la NASA ha elaborado unos mapas de satélite que muestran las zonas del océano en que los vientos pueden ayudar a producir energía eólica. No en vano, la implantación de los aerogeneradores en el mar representa en la actualidad uno de los retos para la continuación de la industria eólica en todo el mundo.

Aunque los nuevos mapas pueden tener otros usos, como predecir tormentas y aportar mayor precisión a las predicciones meteorológicas, lo cierto es que son una herramienta muy útil para planear la localización de campos eólicos marinos que conviertan la energía del viento en electricidad. La investigación ha corrido a cargo del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA a partir de los datos de satélite recogidos durante una década.
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Necesidades futuras
La energía del viento tiene el potencial de suministrar entre el 10 y el 15 por ciento de las necesidades energéticas futuras, según Paul Dimotakis, jefe de tecnología en el JPL. Si las áreas del océano con vientos fuertes fueran explotadas para producir energía eólica, éstas podrían producir una media de entre 500 y 800 vatios por metro cuadrado.

Dimotakis explica que aunque esta cifra es menor que la capacidad máxima de producción de energía solar, que es de unos 1.000 vatios por metro cuadrado cuando el cielo es claro y el sol se sitúa justo encima de las regiones ecuatoriales, la media de la energía solar en las latitudes medias del planeta, incluso bajo condiciones de cielos despejados, es menos de un tercio de esa cifra. Además, dicen desde este laboratorio, la energía eólica puede convertirse en electricidad de manera más eficiente que la procedente de paneles solares y a un precio menor por vatio de electricidad producido.

Esos campos eólicos marinos deberían estar localizados en áreas donde los vientos soplen de manera continua a alta velocidad. Y esta investigación, publicada en «Geophysical Research Letters», identifica esas áreas y explica los mecanismos físicos por los que ahí se producen esos vientos ideales para la producción de ste tipo de energía.

Un ejemplo de esos vientos fuertes se localiza frente a la costa del norte de California, cerca de Cabo Mendocino. La masa de tierra saliente del cabo desvía los vientos del norte a lo largo de toda la costa de California, creando una corriente de viento local que sopla todo el año. Corrientes similares a ésta se forman, aunque esta vez por vientos procedentes del oeste, en Tasmania, Nueva Zelanda y Tierra de Fuego, entre otras localizaciones. Pero zonas con potencial de energía eólica a gran escala también pueden encontrarse en otras regiones de latitudes medias del Atlántico y el Pacífico, donde normalmente se registran las tormentas en invierno.
Galicia, mayor potencial.

En Europa, toda la zona del mar del Norte tiene un potencial de alrededor de 850 y 1.000 vatios por metro cuadrado, aunque el mayor potencial se alcanza frente a la costa occidental de las islas británicas (1.200-1.400 vatios por metro cuadrado). En el caso de España, la costa atlántica de Galicia tiene vientos que podrían producir entre 550 y 750 vatios por metro cuadrado; el resto de España se mueve en valores entre 350 y 550 vatios. Estas cifras son para el invierno boreal (en el Hemisferio Norte). En verano, los vientos en nuestro hemisferio se suavizan y son más fuertes en el Hemisferio Sur durante el invierno austral.

En nuestro país, los ministerios de Industria y Medio Ambiente propusieron a principios de este año 73 áreas eólicas en el litoral español susceptibles de albergar un parque eólico marino. Y ya hay propuestas para contruirlos en tramitación, por ejemplo, en Cádiz, Huelva, Almería, Murcia, Castellón, Tarragona, Galicia y Canarias. Y es que España dispone de 4.872 kilómetros de costa, donde el viento sopla con más fuerza y más contancia que en tierra, y es el segundo país europeo productor de energía eólica. Sin embargo, la tecnología actual sólo permite instalar estos molinos en zonas con profundidades inferiores a 20 metros, una característica que escasea en el litoral español.